MAS RUFO Y MENOS
MAGALÍ
En estos días los medios están “en llamas”
con el caso de Magalí, la niña de 12 años que estuvo desaparecida durante 17
horas y fue hallada en una parada de colectivo con una persona adulta (que
ahora está presa). Las redes sociales estallaron con comentarios y cuestiones
de todo tipo. Hoy todos opinan de Magalí. Sabemos más de ella que de nuestros
vecinos más cercanos: sobre su adopción, sobre su extracción social, sobre su escuela,
y su afición por las redes sociales…
Y yo
me pregunto: ¿por qué no dejamos en paz a Magalí? Ya apareció. Ahora es
cuestión de su familia, que lo que menos necesita –imagino- es que todos opinen
o metan su mirada indiscreta sobre los entresijos familiares. La afición de meternos en la vida de los demás
y opinar y creer que sabemos porque los medios nos cuentan algunas cosas,
interesadamente, tiene un poder enorme. Y creo que eso oficia muchas veces de
distractivo.
Lo que me preocupa más es que mientras somos
entretenidos (y nos entretenemos) opinando sobre la vida de una niña de 12 años
que de ninguna manera nos incumbe, se nos viene al humo RUFO y su pandilla. Y de
quien sí deberíamos saber mucho más es de este RUFO y sus secuaces los Buitres.
¿Quién es RUFO? Ah! Es uno de los azotes que
se avecinan para todo el pueblo argentino si no sale bien el asunto este de los
fondos Buitres. RUFO son las iniciales de Rights Upon Future Ofers (Derechos
respecto de futuras ofertas) que es el nombre de una cláusula de los contratos
de re estructuración de la deuda externa
que dice que si arreglamos con algún acreedor en mejores condiciones que
las de los bonistas que entraron el canje de deuda, también a ellos debemos
hacerle la misma oferta. Lo cual
significaría una ponchada de mangos, de los verdes, que por cierto nos dejaría
en la lona.
Y el RUFO este viene apadrinado por un
veterano juez de New York de apellido Griesa y viene a la sombra de una
pandilla de buitres que quieren cobrar sí o sí su platita y cuyo negocio es que
el país se hunda para comprar baratísimos más bonos de la deuda argentina que
en algún momento van a tener que pagarse. Los buitres hacen el negocio de comprar
a precio vil y luego cobrar vilmente.
Todo este asunto de RUFO y su pandilla
debería digo, ser más ventilado en los medios y redes sociales, para saber de
qué estamos hablando. Sobre todo porque el RUFO este no apareció de la nada.
Viene a colación de los contratos y las innumerables renegociaciones de una
deuda externa escandalosa y corrupta, que comenzó con la dictadura cívico-
militar y fue reconocida y renegociada por todos los gobiernos democráticos
incluido el actual.
Bajo la media verdad de que las deudas hay
que honrarlas, el país ha pagado sobradamente dos veces el monto de la deuda. Y
va a seguir pagando por mucho tiempo (hay bonos que vencen en veinte años). Porque
el negocio de los acreedores es que el país no pague, sino que siga endeudado,
porque ellos siguen cobrando con intereses. Pero bueno, ese es su negocio.
El problema es que el endeudamiento (y
también el mal llamado “desendeudamiento”) ha sido un negocio para bancos,
comisionistas y mucha gente más. Y muchos funcionarios de gobiernos nuestros
han permitido que eso sea así.
Lo más escandaloso del asunto es la cuestión
de la legitimidad y la legalidad de esa deuda. Muchos de los contratos de
renegociación de la deuda externa son ilegales. En un fallo histórico el Juez
Ballestero (a instancias de Alejandro Olmos Gaona como querellante) en el año
2000 declaró probada la ilegalidad de los contratos de deuda hasta esa fecha. Y
actualmente diversos acuerdos posteriores (incluido el megacanje) son
investigados en tribunales federales.
Hay además, una comisión en el Congreso de la
nación para investigar la deuda que no ha logrado funcionar seriamente. ¿Por
qué? Porque no se quiere investigar; porque se vería rápidamente que muchos de
los contratos son usurarios y la usura está condenada por el derecho
internacional. Si se investigara, se entendería también por qué estamos en las huesudas
manos del compañero Griesa. Porque en todos los contratos hemos renunciado a nuestra
soberanía y hemos dado facultad a jueces norteamericanos para que juzguen sobre
nuestro futuro. De pronto el futuro económico y social de muchas generaciones
se encuentra en las manos de un anciano juez norteamericano. ¿Quiénes nos
dejaron en esas manos? Eso debería aparecer en los diarios. Y no es culpa –sólo-
de este gobierno actual.
Y si se investigara y se hiciera una
auditoría de la deuda, para esclarecer lo que es legal (y pagarlo) y lo que no
lo es (y denunciarlo), muchas más cosas saldrían a la luz. Cosas de las que sí
debería hablarse más en los medios y redes sociales. A RUFO y su pandilla los
invitó gente de acá para amargarnos la vida.
Por eso creo que los medios y las redes
sociales deberían dejar en paz a Magalí y su familia; dejar un poco de
distraernos con la vida de los otros y ocuparse de la historia y trasfondo
(oscuro) de nuestra vergonzosa deuda externa.
Si la deuda externa no hubiera sido
intencionalmente invisibilizada durante años, hoy no estaríamos tan preocupados
por RUFO y su pandilla.
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