jueves, 24 de julio de 2014

Más RUFO y menos Magalí

MAS RUFO Y MENOS MAGALÍ
En estos días los medios están “en llamas” con el caso de Magalí, la niña de 12 años que estuvo desaparecida durante 17 horas y fue hallada en una parada de colectivo con una persona adulta (que ahora está presa). Las redes sociales estallaron con comentarios y cuestiones de todo tipo. Hoy todos opinan de Magalí. Sabemos más de ella que de nuestros vecinos más cercanos: sobre su adopción, sobre su extracción social, sobre su escuela, y su afición por las redes sociales…

Y  yo me pregunto: ¿por qué no dejamos en paz a Magalí? Ya apareció. Ahora es cuestión de su familia, que lo que menos necesita –imagino- es que todos opinen o metan su mirada indiscreta sobre los entresijos familiares.  La afición de meternos en la vida de los demás y opinar y creer que sabemos porque los medios nos cuentan algunas cosas, interesadamente, tiene un poder enorme. Y creo que eso oficia muchas veces de distractivo.

Lo que me preocupa más es que mientras somos entretenidos (y nos entretenemos) opinando sobre la vida de una niña de 12 años que de ninguna manera nos incumbe, se nos viene al humo RUFO y su pandilla. Y de quien sí deberíamos saber mucho más es de este RUFO y sus secuaces los Buitres.

¿Quién es RUFO? Ah! Es uno de los azotes que se avecinan para todo el pueblo argentino si no sale bien el asunto este de los fondos Buitres. RUFO son las iniciales de Rights Upon Future Ofers (Derechos respecto de futuras ofertas) que es el nombre de una cláusula de los contratos de re estructuración de la deuda externa  que dice que si arreglamos con algún acreedor en mejores condiciones que las de los bonistas que entraron el canje de deuda, también a ellos debemos hacerle la misma oferta.  Lo cual significaría una ponchada de mangos, de los verdes, que por cierto nos dejaría en la lona.

Y el RUFO este viene apadrinado por un veterano juez de New York de apellido Griesa y viene a la sombra de una pandilla de buitres que quieren cobrar sí o sí su platita y cuyo negocio es que el país se hunda para comprar baratísimos más bonos de la deuda argentina que en algún momento van a tener que pagarse. Los buitres hacen el negocio de comprar a precio vil y luego cobrar vilmente.

Todo este asunto de RUFO y su pandilla debería digo, ser más ventilado en los medios y redes sociales, para saber de qué estamos hablando. Sobre todo porque el RUFO este no apareció de la nada. Viene a colación de los contratos y las innumerables renegociaciones de una deuda externa escandalosa y corrupta, que comenzó con la dictadura cívico- militar y fue reconocida y renegociada por todos los gobiernos democráticos incluido el actual.

Bajo la media verdad de que las deudas hay que honrarlas, el país ha pagado sobradamente dos veces el monto de la deuda. Y va a seguir pagando por mucho tiempo (hay bonos que vencen en veinte años). Porque el negocio de los acreedores es que el país no pague, sino que siga endeudado, porque ellos siguen cobrando con intereses. Pero bueno, ese es su negocio.

El problema es que el endeudamiento (y también el mal llamado “desendeudamiento”) ha sido un negocio para bancos, comisionistas y mucha gente más. Y muchos funcionarios de gobiernos nuestros han permitido que eso sea así.

Lo más escandaloso del asunto es la cuestión de la legitimidad y la legalidad de esa deuda. Muchos de los contratos de renegociación de la deuda externa son ilegales. En un fallo histórico el Juez Ballestero (a instancias de Alejandro Olmos Gaona como querellante) en el año 2000 declaró probada la ilegalidad de los contratos de deuda hasta esa fecha. Y actualmente diversos acuerdos posteriores (incluido el megacanje) son investigados en tribunales federales.

Hay además, una comisión en el Congreso de la nación para investigar la deuda que no ha logrado funcionar seriamente. ¿Por qué? Porque no se quiere investigar; porque se vería rápidamente que muchos de los contratos son usurarios y la usura está condenada por el derecho internacional. Si se investigara, se entendería también por qué estamos en las huesudas manos del compañero Griesa. Porque en todos los contratos hemos renunciado a nuestra soberanía y hemos dado facultad a jueces norteamericanos para que juzguen sobre nuestro futuro. De pronto el futuro económico y social de muchas generaciones se encuentra en las manos de un anciano juez norteamericano. ¿Quiénes nos dejaron en esas manos? Eso debería aparecer en los diarios. Y no es culpa –sólo- de este gobierno actual.

Y si se investigara y se hiciera una auditoría de la deuda, para esclarecer lo que es legal (y pagarlo) y lo que no lo es (y denunciarlo), muchas más cosas saldrían a la luz. Cosas de las que sí debería hablarse más en los medios y redes sociales. A RUFO y su pandilla los invitó gente de acá para amargarnos la vida.

Por eso creo que los medios y las redes sociales deberían dejar en paz a Magalí y su familia; dejar un poco de distraernos con la vida de los otros y ocuparse de la historia y trasfondo (oscuro) de nuestra vergonzosa deuda externa.


Si la deuda externa no hubiera sido intencionalmente invisibilizada durante años, hoy no estaríamos tan preocupados por RUFO y su pandilla.

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