lunes, 12 de enero de 2015

Los auténticos blasfemos

Mucho ya se ha dicho y mucho queda por profundizar respecto de la violencia perpetrada en estos días en París que costó la vida a 17 personas.

Quisiera detenerme a reflexionar sobre el “cargo” de blasfemia por el que los asesinos camuflados de religiosidad, ajusticiaron a los miembros del equipo de la revista Charlie Hebdo.

Un blasfemo es alguien que profana el nombre de Dios; alguien que toma en vano su nombre para burlarse o faltarle el respeto.

Técnicamente las burlas y sátiras de muchas de las tapas y artículos de la revista se podrían encuadrar en esa definición. Aunque más bien podría adjetivársela de otras formas: irrespetuosa, corrosiva o estúpida en su empeño por burlarse de aquellas creencias en las que millones de personas de buena fe ponen su confianza y por la que muchos entregan sus vidas.

Esa actitud marcadamente anticlerical (contra los cleros de todas las religiones) y anti religiosa; es una actitud que puede y debe ser discutida (incluso desde lo ideológico ya que revela un atraso de pensamiento importante). Sus artículos y comics pueden ser contestados y hasta repudiados. Pero nunca se puede aceptar la pretensión de silenciar su voz y mucho menos aceptar bajo ningún punto de vista un ataque violento.

Los asesinos de París pretendían “castigar” por blasfemos a los editores de la revista Charlie Hebdo. Pero aquí los perpetradores de los crímenes se erigieron en castigadores de esas “blasfemias” sin advertir la paradoja de su propia blasfemia: la de utilizar el nombre de Dios (y la cobertura ideológica de su religión) para asesinar en Su Nombre. Si eso no es una auténtica blasfemia, ¿qué es?

Pero tal vez no seamos nosotros –que provenimos de otras tradiciones religiosas como es mi caso- quienes debamos proclamar que eso es una blasfemia. Otros pertenecientes a su propia familia religiosa tienen que hacer oír su voz más claramente.

Es verdad que en estos días se ha empezado a escuchar con más decisión y claridad por parte de creyentes y líderes religiosos musulmanes que ellos no son como esos asesinos. “No somos ellos”, podría ser la consigna de la inmensa mayoría de creyentes musulmanes que se han manifestado públicamente. Pero creo que debería decirse más fuerte, en particular desde su liderazgo político y religioso, la consigna “ellos no son nosotros”. Es decir, ellos no son musulmanes verdaderos. Ellos son blasfemos porque usan el nombre de Dios para matar. Ellos son asesinos.


Burlarse sin piedad de aquello en lo que mucha gente apuesta su propio sentido para vivir es cuanto menos discutible. Asesinar en nombre de Dios es una auténtica blasfemia.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario